Agricultor, sí, pero de otra manera

Publicada en Publicada en Actividades de divulgación, Agroecología y empleo, Asesoramiento

Entrevista en el Diario Lanza, sobre nuestro trabajo en la región.

Belén Rodríguez. Hace cincuenta años incluso menos en provincias como Ciudad Real a nadie le sorprendía que un joven se dedicara a la agricultura, no sin penurias, a continuar sacando adelante unas tierras por lo general heredadas de sus padres y abuelos. Eso cambió en los setenta. Los padres agricultores ya no querían que sus hijos siguieran sus pasos, sino que se labrasen un porvenir en la ciudad y estudiaran “para ser algo en la vida”, frase mil veces escuchada que lleva veneno dentro.

¿Es que ser agricultor o ganadero no es ser nada en la vida? , ¿acaso no hay que estudiar para ser agricultor?, ¿qué pasa si estudias y eres agricultor? Ignacio Mancebo, técnico de la asociación Agroecología y Soberanía Alimentaria de Castilla-La Mancha (Asacam), el colectivo que está detrás de los bancos de tierras de Torralba de Calatrava y Luciana como alternativa al paro responde a todo esto: “El campo es una salida laboral como otra cualquiera, ahora mismo con muchas posibilidades. Lo que nosotros propugnamos es volver al campo, pero de otra manera, no se trata de pasar las calamidades de nuestros abuelos”.

Esta es en síntesis la esencia de la agroecología que según Mancebo, ingeniero técnico agrícola, máster en agroecología y miembro del Grupo de Investigación Acciones Sostenibles en Agricultura de la Universidad de Castilla de Castilla-La Mancha, implica “aplicar el enfoque científico a la actividad”.

No se trata de despreciar todos los elementos de la agricultura tradicional, sino de unirlos “a los conocimientos científicos actuales”, apostilla.

El modelo de agricultor o ganadero por el que apuestan es un poco diferente, “la agroecología sí recoge elementos de la agricultura tradicional, por ejemplo no dañar el medio ambiente, pero a eso le unimos los conocimientos científicos actuales. No se trata de volver a lo anterior, sino de coger de lo anterior lo que resulte válido y unirlo a los avances”.

Constituidos en asociación en 2012, los siete profesionales de los que tres son técnicos, Mancebo y sus compañeras Mar Fernández (ingeniera agrícola)  y Mar Cabanes (licenciada en comunicación), crearon esta asociación como salida profesional pero también porque creen firmente en esto y “vimos que en Castilla-La Mancha nadie trabajaba en agroecología desde este punto de vista”.

Dos años después, en este 2014 han arrancado sus proyectos estrella, al menos los más ambiciosos y largos en el tiempo: los bancos de tierras de Torralba de Calatrava (a finales del año pasado) y de Luciana (este mes). Ambos cuentan con el respaldo de sus respectivos ayuntamientos que han cedido tierras murnicipales para que los desempleados intenten producir y comercializar productos a la manera agroecológica: sin ‘agrotóxicos’ y para crear lo que se llama “canales cortos de comercio y distribución”, que no es otra cosa que vender directamente a los consumidores de la localidad o la comarca; que ellos te conozcan, que visiten la explotación, y de esa manera reactivar la economía. “Que tu cliente sea tu vecino”, resume.

Un ejemplo “que está funcionando muy bien”, señala Ignacio Mancebo es el de las horticultoras de Moral de Calatrava Ana Gómez y Mariví Rojo, responsables de Ecomoral. Asacam las ha asesorado, “tienen una pequeña plantación de hortícolas en una hectárea y venden directamente a otros grupos de consumo de la provincia, sin intermediarios”.

En Torralba y Luciana la intención es impulsar algo parecido, que no tiene por qué ser necesariamente hortícolas, con un objetivo muy claro, actuar sobre la población en paro: “Con más del 50% de jóvenes en desempleo desde nuestra óptica la única salida, o la más viable a corto o medio plazo es el sector agrario”.

Y en esto de empleo en el campo vale todo: “huevos ecológicos, ganadería a gran escala, ganadería de cabras, de ovejas, huerta, todo lo que es el sector agrario, pero hecho de otra forma, producido de forma ecológica y comercializado a grupos de consumo que se conocen entre ellos”. De esta manera ni siquiera se necesita el sello ecológico, una garantía para los consumidores que en su opinión “está muy bien, pero cuando tú no tienes una relación directa con los productores. Con los modelos que nosotros promovemos la relación es muy directa, con visitas de los consumidores a la finca o a la parcela. Es mucho menos costoso y permite generar un precio distinto al del mercado”.

Los proyectos de bancos de tierras, “que no hay ninguno como los que nosotros proyectamos en Castilla-La Mancha”, indica, están empezando. Pero cada uno a su manera.
“En Torralba la alcaldesa está muy interesada en la agricultura ecológica y en esa localidad se está haciendo alguna cosa más a través de charlas y encuentros. Nos conocimos, empezamos a hablar, le planteamos la idea que teníamos y le gustó”.

En el caso de Luciana “buscaban la forma de dinamizar el pueblo que es muy pequeño y con riesgo de despoblación”.

Los dos ayuntamiento han cedido el uso de tierras (los bancos están abiertos también a las cesiones privadas), pero de momento nadie está cultivando, se están formando. “Nuestra metodología de trabajo es bastante diferente a la tradicional. Lo primero es proporcionar una formación necesaria  para entender cómo funcionan los agrosistemas”, y “sobre todo formamos en comercialización, enseñamos a los alumnos a cómo crear y abrir un canal corto de venta, bien en la propia finca o creando grupos de consumo locales con lo más cercano e inmediato como los colegios o la residencia de ancianos de esa localidad o de la comarca. Aquí importa mucho que te compre fulanito que es tu vecino, de manera que la gente sepa a quién le está dando el dinero y que está creando empleo dentro de su municipio… en los bares, de tu pueblo. Es toda una forma de revitalizar la economía local”.

También se les da formación en transformación agroalimentaria, “para que alguien pueda poner en marcha una industria artesanal, por ejemplo de fabricación de mermeladas caseras, aunque por el momento está salida es complicada, “esto funciona en Europa muy bien. En Francia están muy avanzados , en Alemania, Italia, Inglaterra y hasta en Japón, aquí faltan cambios legislativos”.

El banco de tierras es una entidad diferente en cada municipio que lo que hace es garantizar que la tierra sea para eso y que las personas tienen derecho a usarla. “Se cede el uso, no somos un portal inmobiliario, pensamos que es interesante que sea el Ayuntamiento el primero que ceda tierras y que luego sean los particulares”.

Después lo que se hará es ver de cuánta tierra disponemos y cómo la distribuimos entre tantas personas, mientras que la figura legal garantiza que no haya ningún abuso.

En Luciana en el proyecto hay quince personas y dieciocho en Torralba. Asacam no tuvo que animar a la nadie a apuntarse, al contrario, según explica Ignacio Mancebo tras las primeras sesiones fue más gente por el boca a boca que la que había al principio y hubo que poner un tope.

En cuanto al perfil de los aspirantes a agricultores ecológicos es amplio, “la verdad es que gente muy joven no se ha apuntado. Tenemos alumnos de entre 30 y 50 años. A los jóvenes les sigue costando más incorporarse a la agricultura. El nivel de formación también es variado, hay personas con estudios mínimos y también universitarios”.

El trabajo “de campo”, nunca mejor dicho empezará en primavera, para abril o mayo.
Mancebo aprovecha para elogiar a los ayuntamientos y a la personas que se han embarcado en la aventura: “Son proyectos piloto muy valientes, porque suponen un cambio en lo que son las políticas públicas de desarrollo local en este caso y rurales. Es una apuesta bastante valiente y diferente”.

Ver la entrevista en: www.lanzadigital.com/news/show/sociedad/agricultor_si_pero_de_otra_manera/60340/